Es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la soberanía nacional. Cada hectárea representa trabajo, producción, arraigo y el futuro de las próximas generaciones. Por eso, cualquier intento de flexibilizar los límites a la adquisición de tierras por intereses extranjeros merece el compromiso y la participación de todo un pueblo dispuesto a defender lo que le pertenece.
La unidad de trabajadores, organizaciones sociales, instituciones y ciudadanos volvió a demostrar que cuando la Patria está en juego no hay lugar para la indiferencia. Defender el suelo argentino es defender nuestros recursos estratégicos, la producción nacional y el derecho de decidir sobre nuestro propio destino. Porque la soberanía no se negocia, la tierra no se entrega y Argentina no se vende: se defiende.
Viva la Patria. Viva Argentina. Viva el Pueblo Argentino.


















